{"id":11,"date":"2010-09-23T23:03:03","date_gmt":"2010-09-23T23:03:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.infobenissa.com\/el-senyor-de-la-guerra\/?p=11"},"modified":"2010-09-23T23:03:03","modified_gmt":"2010-09-23T23:03:03","slug":"napoleons-de-cap-de-setmana-generals-en-cap-dexercits-de-paper","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.infobenissa.com\/el-senyor-de-la-guerra\/2010\/09\/23\/napoleons-de-cap-de-setmana-generals-en-cap-dexercits-de-paper\/","title":{"rendered":"Napoleons de cap de setmana, generals en cap d&#8217;exercits de paper"},"content":{"rendered":"<p>Per primer article\u00a0 comen\u00e7ar\u00e9 en el mes senzill de tot , un article  de Arturo Perez Reverte publicat en el setmanal en el 1996 i incl\u00f2s en  llibre &#8220;Patente de corso&#8221;, de Ed. Alfaguara, 1998<\/p>\n<p>Los napoleones del fin de semana.<br \/>\npor Artuto P\u00e9rez-Reverte<\/p>\n<p>Hay un brillo inquietante en sus ojos cuando acuden cada s\u00e1bado a la   cita. Llegan uno tras otro, casi furtivamente, con sus cajas y   reglamentos bajo el brazo, como los miembros de una cofrad\u00eda   clandestina, dispuestos a poner patas arriba la Historia. Algunos son   tipos t\u00edmidos, solitarios. En apariencia, incapaces de matar una mosca.<\/p>\n<p>Pero f\u00edate y no corras. Bajo su aspecto gris ocultan un coraz\u00f3n de   tigre, y cada fin de semana deciden sobre la vida y la muerte de miles   de seres humanos. Saben de hero\u00edsmo, y de coraje; y de encajar imp\u00e1vidos   los azares del destino y de la guerra, tal vez m\u00e1s que muchos de esos   militares de verdad que a veces se cruzan por la calle, con su uniforme  y  sus medallas que a ellos les hacen sonre\u00edr disimulada,  esquinadamente,  con mueca de viejos veteranos.<\/p>\n<p>Los jugadores de los llamados wargames o juegos de guerra de sal\u00f3n  nada  tienen que ver con el militarismo, o las ideolog\u00edas. Del mismo modo   que unos juegan al tenis, otros al p\u00f3ker, y otros a la herencia de T\u00eda   \u00c1gata, los aficionados al asunto, que es una especie de ajedrez pero a   lo bestia, reproducen sobre tableros, con las fichas apropiadas,   situaciones estrat\u00e9gicas o t\u00e1cticas de la Historia; y bas\u00e1ndose en   complicados reglamentos, intentan darle las suyas y las de un bombero a   Rommel, por ejemplo, en El Alamein; o compartir gloria con Napole\u00f3n en   Austerlitz; o dar la vuelta a la tortilla haci\u00e9ndole la pu\u00f1eta a An\u00edbal   en Tresino, Trebia, Trasimeno y Cannas. La forma usual es un terreno   reproducido en detalle sobre grandes tableros, y all\u00ed, con piezas,   soldaditos de plomo o fichas adecuadas, se desarrollan los   acontecimientos hist\u00f3ricos y sus variantes, en largas operaciones de un   realismo asombroso que llegan a durar horas, e incluso d\u00edas.<\/p>\n<p>Como masones, los adictos al g\u00e9nero intercambian informaciones,   reglamentos, experiencias. Hay especialidades, por supuesto: artistas   del combate t\u00e1ctico a nivel de pelot\u00f3n, capaces de batirse casa por casa   durante d\u00edas en los alrededores de la f\u00e1brica de tractores de   Stalingrado, y genios de la log\u00edstica que llevan tercios a Flandes por   el camino espa\u00f1ol de la Valtelina entre las diez de la ma\u00f1ana y las ocho   de la tarde de un mismo d\u00eda. A algunos les gusta reunirse en grupos,   haci\u00e9ndose cargo cada uno de un bando, o un cuerpo de ej\u00e9rcito, o de una   simple unidad de infanter\u00eda; y otros prefieren hab\u00e9rselas de t\u00fa a t\u00fa   con el tablero, o con la pantalla del ordenador, que facilita el juego a   solateras. En cuanto a sexo, predomina el masculino; aunque no faltan   excepciones, como la novia de mi amigo Miguel -el hombre que m\u00e1s cargas   de caballer\u00eda ha ordenado en la historia de la Humanidad- , que es una   moza dulce y apacible hasta que el fin de semana, ante el tablero, se   convierte en una despiadada y l\u00facida t\u00e1ctica, capaz de ca\u00f1onearse pe\u00f1ol  a  pe\u00f1ol con el Victory, o putear al general Dupont en Despe\u00f1aperros  hasta  que el maldito gabacho pide cuartel y misericordia.<\/p>\n<p>Son la leche. Cuando los ves descargar adrenalina en sus excitantes   aventuras finisemanales, compruebas asombrado c\u00f3mo se transforman ante   el tablero para compensar otra vida a menudo mon\u00f3tona, tal vez   insustancial. De pronto, inclinados sobre los hex\u00e1gonos del mapa,   considerando los factores de movimiento entre Washington y Gettysburg o   la potencia de fuego de una divisi\u00f3n Panzer en los campos embarrados de   Smolensko, les aflora toda la seguridad, toda la pasi\u00f3n, todas las   cualidades buenas o malas reprimidas en el d\u00eda a d\u00eda: abnegaci\u00f3n, buen   juicio, crueldad, rapidez, ego\u00edsmo, iniciativa, sacrificio. Y comprendes   que resulta imposible saber lo que cada ser humano, incluso el de   apariencia m\u00e1s torpe, bondadosa, malvada o gris, atesora en su coraz\u00f3n o   su cabeza.<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s, comprendo el placer personal intenso, fascinante, de  hacerle  trampas a la Historia. De romperle los cuernos a Bismarck en  Sed\u00e1n, o  destrozar los cuadros escoceses en Waterloo. O volver a la  oficina el  lunes por la ma\u00f1ana y dirigirle al imb\u00e9cil de tu jefe una  sonrisa  enigm\u00e1tica que \u00e9l nunca entender\u00e1, ignorante del momento de  gloria  infinita que viviste a las tres de la madrugada de ayer, cuando,  tras  doce horas de combate, encendiste con mano temblorosa un cigarrillo   para contemplar desde el alc\u00e1zar del Sant\u00edsima Trinidad, entre los   m\u00e1stiles derribados y los pasamanos hechos astillas, como ard\u00eda la   escuadra inglesa frente al cabo Trafalgar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Per primer article\u00a0 comen\u00e7ar\u00e9 en el mes senzill de tot , un article de Arturo Perez Reverte publicat en el setmanal en el 1996 i incl\u00f2s en llibre &#8220;Patente de corso&#8221;, de Ed. 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